Un negocio que trabaja sin dirección estratégica
Mucho esfuerzo, poca claridad y resultados difíciles de mantener.
- No conoces con precisión la rentabilidad del negocio.
- Las decisiones se toman principalmente por intuición.
- La información está dispersa.
- Los procesos cambian constantemente.
- La operación depende demasiado de ti.
- El crecimiento es lento e incierto.